Hoy declaro mi total y absoluto (viva el pleonasmo) apoyo a las campañas pro-aborto. La verdad, no lo hago porque me importe la opinión de esas mujeres que quieren tener sexo, pero no hijos. Mi motivación a que se permita el aborto nace de mi inquietud por comerme un sándwich de guagua (bebé) y tomarme un exquisito vaso caliente de placenta – dicen que hace bien para la piel-. Me imagino que ya saltó la mujer histérica y poco tolerante, frunciendo el ceño y pensando: “¡Por Dios! ¡Que cosa de mal gusto se ha escrito acá!”. Seguramente –además-, la mujer que opina eso es pro-aborto. Así que señora, no reclame. Yo estoy con usted. ¿Cuál es el problema de querer comerse un sándwich de guagua y tomar un vaso de placenta caliente? Total, son desperdicios que nadie utiliza. A propósito de eso y del reciclaje, se me ocurrió abrir un local dedicado a la venta de sándwiches de guagua y expendio de batidos de placenta. Mmmm….., sería un buen negocio. Imaginen cuánta materia prima gratis t...